martes, 8 de julio de 2014

Guatemala: un nuevo desastre ¿natural?

Marcelo Colussi

En la frontera entre Guatemala y México acaba de temblar con bastante intensidad. Según los datos proporcionados por las autoridades, el sismo tuvo una magnitud de 6.9 en la escala Richter. Sin ser de los más fuertes, fue suficiente para provocar cuantiosos daños a la infraestructura, básicamente en el fronterizo departamento de San Marcos, en el límite con México.

La infraestructura de esta zona ya venía siendo frágil, producto de una historia de pobreza crónica por un lado, y de otro sismo que conmovió la región dos años atrás, cuando numerosas casas cayeron o quedaron inutilizadas. Por suerte, para la presente ocasión hubo que lamentar pocas víctimas: alrededor de 80 heridos, dos muertos (un bebé recién nacido al que le cayó encima un cielorraso del hospital en que se hallaba internado y una mujer que falleció a causa de un paro cardíaco al iniciarse el desastre), además de 100 casas caídas, unos 120 tramos carreteros dañados y unas 5.000 personas afectadas. En algunos pocos puntos se registraron problemas con la provisión de agua y energía eléctrica. Podría decirse que fue una desgracia con relativa suerte, pues no alcanzó las cotas de destrucción del movimiento telúrico de un par de años atrás, y mucho menos las de 1976, ocasión en la que murieron 23.000 personas, quedando un saldo de más de un millón de guatemaltecos sin vivienda.

¿Será que nuevamente el gobierno utiliza la desgracia como válvula de escape, como aire fresco que se le insufla a un anodino proceso que va teniendo cada día más detractores que seguidores?

Dos años atrás, luego de una masacre (la primera en tiempos de paz, luego de las políticas de tierra arrasada que asolaron en el país con alrededor de 650 masacres a población civil no combatiente en los años 80) con saldo de 7 campesinos muertos y 34 heridos en una manifestación que reclamaba por el aumento de tarifas del servicio de energía eléctrica en el departamento de Totonicapán, providencialmente para el gobierno apareció ese sismo. Valga decir que no fue particularmente catastrófico (44 muertos y 175 heridos), pero el gobierno se apuró a decretar estado de calamidad pública, mantenido por casi un semestre, lo cual sirvió para sobredimensionar los efectos del evento natural, desviando así rápidamente la atención en relación a la reciente masacre cometida.

Esta vez las posibilidades de una utilización política –que seguramente no faltará– son menores, dado que menores son los daños que deja la catástrofe. De todos modos, casi como ritual, es de esperarse que algo de eso suceda; estos eventos son un momento para “aprovechar” políticamente, y para agenciarse de algunos fondos de cooperación internacional. Pornografía de la pobreza, se ha dicho alguna vez…

Pero queda siempre una pregunta en pie: ¿estamos ante desastres naturales… o sociales? La vulnerabilidad de países como Guatemala, al igual que cualquiera de la región, no es un destino ineluctable, por cierto. Es un producto histórico. ¿Por qué el mismo evento natural en Japón (con casi infinitos recursos) o en Cuba (con muchísimo menos en términos materiales paro con una envidiable organización comunitaria) no deja víctimas, y en países como Guatemala produce este desastre?

Tal vez el bebé muerto es todo un símbolo: si no muere de hambre (Guatemala es el sexto país en desnutrición a escala mundial, y segundo en Latinoamérica, luego de Haití, según datos de UNICEF, 2012), muere porque se le cae encima el techo de un centro hospitalario público. Por supuesto que un desastre natural es una catástrofe y se puede caer un techo (¡por eso es un desastre, obviamente!), pero ¿qué nos dice ese accidente? Habla del estado de la salud pública, de la desatención del Estado, de la falta de mantenimiento. No es hacer leña del árbol caído sino tratar de mostrar cómo un movimiento telúrico se transforma siempre en catástrofe en los países del Sur, porque allí la vida de las grandes mayorías implica una catástrofe oculta cotidiana. Si no se muere de hambre, se muere porque el Estado, desmantelado por las políticas de recorte presupuestario de los planes neoliberales, no puede dar servicios. Y si se protesta por las condiciones de vida, se muere por la represión de ese mismo Estado. Círculo vicioso difícil de romper.


Definitivamente: no nos mata Madre Natura. ¡Nos mata las condiciones precarias e injustas de vida a que nos vemos sometidos las grandes mayorías!

lunes, 16 de junio de 2014

Cuadernos del Mundial

Cuadernos del Mundial, una muy interesante propuesta de CLACSO. Le invitamos a accesar a esta iniciativa académica: Click aquí

Desastres naturales: sus secuelas psicológicas

Marcelo Colussi


La mayoría de las reacciones psicológicas tras un desastre natural no son propiamente enfermedades mentales sino respuestas que muestran angustia ante los hechos sufridos, y que en general pueden ser adecuadamente manejadas con abordajes comunitarios de apoyo grupal.

No existen técnicas psicoterapéuticas específicas para afrontar estas situaciones. En tales casos las acciones psicosociales no pueden ir separadas de soluciones prácticas de los problemas comunitarios. Lo importante es favorecer una posición activa de los damnificados, sin victimizarlos, propiciando su propia búsqueda de soluciones racionales, saludables y sostenibles. Debe promoverse la información, la organización social, la discusión de cuestiones concretas buscando respuestas comunes y consensuadas, aprovechando siempre las potencialidades locales. En definitiva, superar el primer momento de crisis encarando desde un inicio la promoción de una rehabilitación para el desarrollo sustentable. Se trata, fundamentalmente, de establecer una actitud de empatía con aquellos que sufren, posibilitando un lugar para fomentar la expresión de los afectos ligados a la situación traumática, propiciando espacios de encuentro y socialización, alimentando al mismo tiempo la solidaridad.

Superado el primer momento de las crisis posteriores a las catástrofes, debemos enfocarnos al reforzamiento de la organización comunitaria, en tanto sostén y garantía de una reparación a mediano y largo plazo de los daños ocasionados. Con esto buscamos comenzar a incidir en la situación de vulnerabilidad de las poblaciones, única vía para evitar que cualquier evento natural de cierta magnitud se torne un desastre.

Este nuevo modelo de abordaje de las secuelas psicológicas derivadas de desastres naturales tiene como algunos puntos básicos:

•         Abordaje comunitario: las reacciones psicológicas que sobrevienen a la ocurrencia de una catástrofe son respuestas normales a situaciones anormales, por lo que no deben ser tratadas (salvo casos especiales) en términos de patología individual (lo cual puede conducir a la estigmatización y posterior exclusión). Son recomendables acciones grupales, incluyendo siempre a la mayor cantidad de gente posible, sin discriminaciones de ningún tipo, donde se socializa el sufrimiento y se refuerzan mecanismos comunitarios de afrontamiento de las situaciones difíciles.

•         Implementar acciones con personal local de base: para llevar a cabo las acciones de soporte psicológico no es necesario, en su ejecución directa con las comunidades, apelar a personal técnico especializado (psicólogos, psiquiatras, trabajadores sociales), sino que puede ser más efectiva la participación de promotores comunitarios locales. Con la debida capacitación en el manejo de técnicas de intervención grupal y comunitaria en aspectos psicológicos, y bajo la supervisión de profesionales expertos en estos temas, este personal presenta la ventaja comparativa de pertenecer a los tejidos sociales locales, mantener sintonía cultural con la población damnificada y permanecer en las áreas pasado el primer momento de emergencia, lo cual puede darle un carácter de mayor sostenibilidad en el mediano y largo plazo a toda la intervención.

•         Brindar respuestas inmediatas tras los desastres: cuanto más rápida sea la respuesta tras la ocurrencia de algún desastre, más rápidamente pueden los damnificados comenzar a superar las consecuencias. Lo ideal es poder comenzar a trabajar en el abordaje psicosocial de la población siniestrada prácticamente a la par de las tareas de rescate, ayudando de esa forma a manejar de un mejor modo situaciones que pueden ser, si no son atendidas rápidamente, mucho más traumáticas conforme pasa el tiempo y se refuerza la situación de víctima desvalida.

•         Informar claramente: una de las necesidades humanas prioritarias para poder enfrentar una crisis sin derrumbarse es poder darle una explicación lógica que no deje a la persona con la sensación de vivir en un mundo impredecible, en el que su capacidad para controlar la realidad es nula. Buscar explicaciones es una necesidad humana; si no hay referentes claros, se buscarán en las primeras opciones de que se disponga, que son generalmente opiniones prevalecientes en el medio cultural inmediato, y no siempre y necesariamente las más adecuadas. En nuestra intervención se debe procurar informar lo más claramente posible acerca de los acontecimientos vividos y de las posibilidades reales a futuro para su manejo y superación.

•         Priorizar las actividades expresivas (verbales o alternativas): comunicar los sentimientos, poder descargar las acumulaciones de afecto que produjeron los hechos traumáticos, en sí mismo tienen un efecto terapéutico, tranquilizador. Se debe buscar crear espacios de confianza, de intimidad, donde la población damnificada pueda encontrar el tiempo y la forma en que expresar todas sus emociones relacionadas al sufrimiento recientemente vivido, o que está viviendo actualmente. Puede utilizarse el lenguaje hablado (grupos de autoayuda u otros tipo de encuentros grupales) junto a otras técnicas alternativas (talleres expresivos, sesiones de relajamiento). Con población infantil resulta más adecuado la utilización de actividades lúdicas y recreativas.

•         Considerar a la población damnificada como sujetos activos y no como víctimas pasivas: se debe incluir necesariamente a los sobrevivientes de un desastre en el proceso de toma de decisiones posterior a su ocurrencia, ayudándolos para que puedan asumir nuevamente el control de sus vidas. Mantenerlos en la situación de "víctimas desvalidas" no contribuye a su rehabilitación sino que, por el contrario, puede profundizar situaciones de aislamiento y marginación.

•         Adaptar las estrategias al ámbito de cada desastre particular: si bien las formas que asume el sufrimiento humano ante cualquier situación de catástrofe pueden presentar rasgos medianamente comunes, y en consecuencia las acciones encaminadas a mitigarlo también asumen formas generales, debe adecuarse cada acción específica al medio en el que se actúa y no partirse del suministro de un paquete modelo inamovible derivado de un solo caso tipo.

•         Reforzar mecanismos protectivos culturalmente aceptados: en toda organización social existen formas de afrontar los problemas comunitarios. Las intervenciones post desastres deben aprovechar esos mecanismos de protección, culturalmente válidos, que en general son redes espontáneas de autoayuda, fomentando su fortalecimiento y expansión.

•         Aprovechar capacidades locales instaladas: desde el inicio de las acciones se debe colaborar y coordinar con las instituciones locales. Si bien una catástrofe puede haber destruido mucho de las capacidades de respuesta local, siempre permanecen redes y/o instituciones con quienes vincularse; es preferible integrar la intervención a estructuras ya existentes más que generar otras paralelas. Al acabar con la necesidad de socorro ante la crisis, esta coordinación las habrá robustecido en sus propias capacidades para continuar la labor humanitaria y su misión técnica específica. Nada ni nadie mejor que las instituciones locales para buscar mejorar la capacidad de los grupos vulnerables con miras a hacer frente a futuros desastres mediante estrategias de preparación basados en la comunidad apoyándose en las estructuras, prácticas, aptitudes y mecanismos de intervención territorial.

•         Priorizar grupos especialmente vulnerables: los efectos de un proceso destructivo como el que se sigue de un desastre natural se expanden por toda una población, pero hay grupos más especialmente expuestos a sufrirlos dada su situación de mayor vulnerabilidad relativa. En el inicio de la intervención deben identificarse, junto con la comunidad, estos grupos vulnerables para su priorización, teniendo siempre especial cuidado de no estigmatizarlos. Pueden ser grupos vulnerables (y esto depende del contexto): niñez, juventud, mujeres, ancianos, personas con algún tipo de discapacidad, personas seropositivas, etc.

•         Promover intervenciones integrales, multidisciplinarias y coordinadas: el abordaje de los efectos emocionales derivados de los desastres, si bien implica una cierta dimensión técnica específica, no debe circunscribirse a una acción de salud "mental" con todo lo de estigmatizante que esto tiene ("¿salud mental?: ¡yo no estoy loco!"). Por el contrario tiene que ser concebido en una perspectiva amplia de intervención comunitaria, buscando aliarse con otros sectores (preferentemente del campo de la salud), ayudando a encontrar respuestas integrales. Es sumamente importante coordinar los esfuerzos con la entidad rectora a nivel local, regional y/o nacional (en general Ministerio de Salud), evitando de esta manera contribuir al caos subsecuente a la situación de urgencia generada.

•         Pasar del socorro en emergencias a la rehabilitación para el desarrollo: en todo momento de la intervención, desde nuestra llegada como misión humanitaria inmediatamente posterior a la ocurrencia del fenómeno natural hasta nuestra partida, debe trabajarse pensando en la reconstrucción con criterios de sostenibilidad a mediano y largo plazo. Deben hacerse todos los esfuerzos del caso por eludir el asistencialismo, evitando colocar a la población en una condición pasiva y desvalida, pues con ello no se pueden sentar bases sólidas para un proceso de desarrollo genuino. La reconstrucción debe abordarse siempre no sólo en términos de paliar los efectos del recientemente pasado desastre, sino de contribuir para que un próximo evento no tenga similares consecuencias, en tanto se han comenzado a mitigar las situaciones de vulnerabilidad.

•         Enmarcar el trabajo en una actitud ética de compromiso: todas las intervenciones deben estar resguardadas por un código de ética que asegure la alta calidad técnica y humana de las prestaciones. Se debe buscar el resguardo de la confidencialidad de lo que cada persona asistida nos transmite, manteniendo siempre una sana y profesional distancia operativa con la población con quien trabajamos, promoviendo el bienestar común sin olvidar que nuestro papel es el der ser prestadores de salud en una situación crítica de emergencia.

Este es el marco general en el que pueden concebirse las intervenciones psicológicas post desastre. Insistimos respecto a que no deben entenderse las consecuencias psicológicas dejadas por el paso de las catástrofes –que no son sólo "naturales" sino que están enmarcadas socio-históricamente– como campo de acción de la clínica psiquiátrica-psicológica. Creemos que las respuestas más adecuadas para estos problemas las dan los planteamientos provenientes de la salud mental comunitaria.


Para concluir, queremos hacer notas que si los desastres no sólo son eventos naturales sino que golpean en relación inversamente proporcional al desarrollo de una comunidad (un terremoto de similar intensidad que en Haití mató a 200.000 personas en Japón produjo escasos daños, o un huracán que en Cuba no deja un solo muerto, en la población afrodescendiente de New Orleans fue una catástrofe –¿quién dijo que terminó el racismo en Estados Unidos?–), las respuestas a esos desastres tampoco son "naturales" ("el tiempo lo suaviza todo", "Dios proveerá", etc.) Las respuestas son enteramente humanas. La atención psicológica, por tanto, es parte fundamental de esa respuesta. 

miércoles, 28 de mayo de 2014

EL OCASO DEL PARTIDO PATRIOTA

Por: Douglas Barrios, Politólogo
Investigador, Instituto de Investigaciones Políticas y Sociales          

En  nuestro país todavía no existe partido político que se reelija después de haber llegado al poder Ejecutivo. La pregunta es si se llegará a dar algún día y cuanto tiempo falta para que  se haga realidad dicho fenómeno político o eso nunca se dará.

     En las elecciones generales del año 2015 el panorama se vislumbra que nuevamente tendremos dirigiendo el Ejecutivo a un diferente partido político, con la casi segura candidatura del señor Alejandro Sinibaldi, podemos asegurar que el Partido Patriota empieza un período de declive, recordemos que en las elecciones generales del 2011, este personaje participo como candidato a la Alcaldía municipal por la ciudad de Guatemala quedando en tercera posición por detrás del actual alcalde Álvaro Arzú y Roberto Gonzáles actual presidenciable de CREO.  

  Sinibaldi quien evidentemente gastó en su campaña tres o cuatro veces más dinero que los personajes mencionados anteriormente con compra de espacios de media hora en la mayoría de canales de televisión abierta y t. v. por cable más un sinfín de vallas publicitarias , mupies  etc., lo cual evidencia que aunque se tenga todo el dinero del Universo , no basta solo con este recurso para convencer a la población de  votar por  él, sino se necesita de varios factores más como  carisma, y el manejo de un discurso verdaderamente convincente para poder llegar a tocar el espíritu del electorado.


  Solo nos falta esperar a ver cómo evoluciona el terreno partidista en los próximos meses para poder aseverar que con la confirmación de Alejandro Sinibaldi quien como ministro de Comunicaciones se dedico a dejar las carreteras en muchos municipios sin terminar, y a publicitar en todos los medios radiales, televisivos y escritos , las obras que son su obligación hacer como jefe de la dependencia que representa, para  decir que el partido naranja se encuentra como todos los que han llegado a administrar temporalmente el Estado en vías de extinción.

miércoles, 30 de abril de 2014

Atención Docentes e Investigadores en Ciencias Sociales Convocatoria DIGI 2014


Para información sobre proyectos de investigación para presentar a DIGI, favor hacer click, aquí:
Convocatoria DIGI 2014

lunes, 17 de febrero de 2014

Red de Posgrados, Seminarios Virtuales CLACSO


 Para mayor información Click aquí:

http://www.clacso.org.ar/area_academica/2b3.php?idioma=esp

PARTICIPACION EN LA PLANIFICACION DEL DESARROLLO RURAL: DESAFIOS DE LA REALIDAD POLITICA DE LAS MUJERES MAYAS


 

Claudia Melissa Mateo Tojín
Licenciada en Ciencias Políticas


Aunque ciertamente el tema de la participación política de las mujeres y de las mujeres mayas no es algo nuevo en Guatemala,  es importante retomar el debate, justamente en un momento de fuertes controversias en el ámbito político. Este es un año de elecciones y eslabones, como la elección del nuevo Fiscal General y Jefe del Ministerio Público, elección para Magistrados al Tribunal Supremo Electoral, elecciones en la Universidad de San Carlos de Guatemala, entre otras,  como extradiciones, préstamos, plagios, etc, al estilo calabozos y dragones, en una cadena de sucesos que necesariamente tendrán que estar condicionados a un año preelectoral.

Sin embargo, en medio de este encadenamiento, se encuentra la aprobación,  en tercera lectura en el Congreso de la República desde octubre de 2013, de las Reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos,  la cual podría prometer entre sus postulados, ser una posibilidad de participación política más amplia para las mujeres mayas, para incidir en la discusión sobre los desafíos del Estado para la planificación del Desarrollo Rural de la cual son sujetas. Es por esta razón, que intentaré traer sobre la mesa, la importancia del debate político representativo e incluyente para la formulación de políticas públicas para el desarrollo rural desde la visión de las mujeres mayas. 

Vale la pena, rescatar las palabras de Matilde González Izás (2012), cuando dice que “los territorios han sido modelados a partir de elementos históricos o naturales, pero siempre políticamente.  Por el hecho de ser constituidos por relaciones sociales están llenos de poder y simbolismo.  Se constituyen como un complejo de relaciones de dominación y subordinación, de solidaridad y cooperación. Es decir se constituyen como una suerte de geometría del poder”.  Entender el desarrollo territorial rural no de manera aislada, sino frente a la globalización. Abordar las unidades más básicas desde lo local, hasta lo global,  desde las unidades territoriales con sus particularidades y su historia hasta llegar a  los impactos acumulativos que la globalización ha traído consigo y que tienen mucho que ver en la realidad nacional actual de las mujeres rurales. 

En el caso guatemalteco por ejemplo, se hace obligatorio entender la pobreza, la ruralidad y lo agrario en términos globalizadores. Sobre el desarrollo rural, darle especial atención a los acontecimientos coyunturales que de distintas maneras, reflejan la conflictividad social y la situación de la pobreza creciente, causadas por la crisis de los modelos económicos implementados a un inicio desde la reforma liberal y fortalecida más recientemente con las medidas de ajuste estructural de los años noventa, que no sólo transformaron la organización comunitaria, sino que re diseñaron las relaciones sociales, a favor de lo moderno, lo urbanizado y en detrimento de lo rural y de lo étnico cultural de los pueblos originarios.

Al asociar el modelo político democrático con su componente fundamental (la participación), encontramos que  el puro ejercicio democrático se da, “cuando los ciudadanos ejercen de manera directa sus decisiones sobre un tema en particular”, por lo que considerar las necesidades de las mujeres mayas en la planificación de políticas públicas para el desarrollo, se vuelve fundamental. Por otro lado, al analizar una política, no como ciencia o arte de gobernar sino dentro del significado de las políticas públicas, Ruiz y Cadenas (2012), proponen que: “una política es un comportamiento propositivo, intencional, planeado, no simplemente reactivo, casual. Se pone en movimiento con la decisión de alcanzar ciertos objetivos a través de ciertos medios: es una acción con sentido. Es un proceso, un curso de acción que involucra todo un conjunto complejo de decisiones y operadores”. Sin embargo en el caso de las mujeres mayas,  este proceso no se llevará a cabo, mientras no existan los mecanismos formales de participación política.

La política como lo señala Luis Aguilar Villanueva es entonces “un resultado de enfrentamientos y compromisos, de competiciones y coaliciones de conflictos y transacciones convenientes”. Las Políticas Públicas tienen que ver con el acceso de las personas a bienes y servicios. Consisten, precisamente, de reglas y acciones que tienen como objetivo resolver y dar respuestas a la multiplicidad de necesidades, intereses y preferencias de grupos y personas que integran una sociedad, ahí está su importancia.

Entonces, ¿Cuáles son los principales desafíos para las mujeres mayas para su participación en la planificación del desarrollo rural?

La negación cultural, el racismo  y la negación del derecho a la territorialidad a los “pueblos mayas”, principalmente durante la conformación del régimen liberal, instituyen en todos los niveles: Económico, político, social y cultural una triple opresión de la mujer de origen maya en Guatemala. Esto explica en gran medida la ausencia de las mujeres en la política y en la toma de decisiones en general, así como la negación de ser sujetos históricos.

Dentro de los Consejos de Desarrollo las mujeres mayas están sub representadas en el número de participación y en la toma de decisiones, las mujeres mayas tienen menos oportunidad de elegir y ser electas, incluso dentro de sus  mismas comunidades y eso hace más difícil trasladar y exigir su participación en la planificación del desarrollo.

En el diseño de políticas públicas, es indispensable conocer y respetar la biodiversidad propia de cada región y pueblo de Guatemala, orientar las acciones para el buen vivir y no para el mercado y los monocultivos.
Es importante construir metodologías participativas para el diseño de políticas públicas adhoc a las diferentes regiones y pueblos de Guatemala, donde sectores invisibilizados como las mujeres rurales y campesinas como administradoras de los recursos naturales,  sean tomadas en cuenta en la planificación y además sean beneficiarias del desarrollo.
El Estado está perdiendo soberanía para el manejo de temas tales como la macroeconomía, los derechos humanos, el medio ambiente y el narcotráfico.   Ante esta situación, es necesario repensar los principios teóricos y prácticos de nuestro modelo democrático, repensar en la reforma del Estado desde la necesidad de crear y fortalecer nuevos mecanismos institucionales que posibiliten el funcionamiento de la democracia más allá del derecho a la emisión del voto. Así como reforzar los instrumentos de gobernanza en los diferentes niveles de la administración pública y responder a las condiciones históricas y necesidades de los diferentes pueblos.
No es crear conocimientos nuevos, ni de llevar metodologías urbanas a los espacios rurales, sino recrear la realidad histórica y los conocimientos ancestrales de los pueblos a través de metodologías endógenas del desarrollo y afrontar los nuevos retos de un mundo globalizado garantizando procesos legítimos de participación política, esto constituye… una deuda histórica del poder político y un debate oportuno en esta coyuntura.
 BIBLIOGRAFIA
1.    Borja, R. (1998). DEMOCRACIA en: Enciclopedia de la Política. (2ª. Ed.) México: Fondo de Cultura Económica.

2.    Chávez, D. (2000). ¿Democracia participativa en Guatemala? La descentralización y la participación ciudadana en los gobiernos municipales. Guatemala: MOVIMONDO.

3.    González-Izás. Matilde (2012), Estado, Territorio: ¿Gobernabilidad o gobernanza? documentos para el debate y la formación, Programa Gestión Pública y Desarrollo Territorial. URL.

4.    Mateo, Claudia. (2012) Análisis de las limitaciones y necesidades en formación política de las mujeres mayas que participan en el Consejo de Desarrollo de Quiché. (Tesis) Escuela de Ciencias Políticas, USAC.

5.    www.wikipedia.org, Ruiz y Cadenas 2012. Políticas Públicas, datos capturados en septiembre de 2012